Hace dos días, tenía que comprar ropa, suena algo vacío y sin sentido, pero así justamente fué. Recuerdo que francisca me habló por teléfono, me contó lo que habíe hecho el jueves y el viernes, eran como las once de la mañana, yo ni siquiera me había levantado. No recuerdo con exactitud las palabras, hablamos como unos 10 minutos, ella se puso a contarme que había ido a la iglesia y que estuvo con Karla su amiga, y que había visitado a alejandra, me contó que alejandra estaba feliz con su relación con "el maruchan", en ese momento escuche que mi mamá me gritaba -Polet vente a lavar los trastes, y desayuna por que estas muy flaca-, mientras decía eso entraba al cuarto y terminó con - que bárbaro tú nada mas te la llevas en el telefono- sólo le respondí - es la francisca ma- y luego dije al teléfono ¿qué?,¿qué?,¿qué?, no te escuché me estaba hablando mi mamá, Francisca repitió el final y continúo con su relato y como es usual en mi, sólo estaba esuchando, no tenía mucho que decir en aquel momento, como en muchos otros.
Antes de despedirnos ella me dijo que vendría a mi casa, entonces le conté mi plan, que en realidad era ir al centro y comprar ropa, necesitaba tanto esa ropa, así que le dije que me esperara ahí, que llegaba en una hora y media mas o menos, le dije - Esperame por la Zaragoza y cinco de febrero, donde venden pollos rostizados, donde esta la parte tapada con hules negros que estan destruyendo- de inmediato nos despedimos.
Tomé la línea 1, pasó muy rápido, así que no llegué tarde. Me bajé frente a la tienda Ley, y caminé hasta donde vendían los pollo, me acuerdo que había mucha gente en el centro, todos caminando demasiado rápido de un lado a otro, yo también caminé rápido, y choqué contra un puesto de un señor que vendía guantes, calcetas y otras cosas, de esas que sólo usas una vez y luego se destruyen, regalas o tiras. Cuando llegué todavía no llegaba Francisca y me recargué en la red, era así de las que ponen en las escuelas para rodearlas y que los niños no se escapen, pero que de todas formas teminan cayendose, o los niños brincando la "barda", me acuerdo que en mi primaria le hicimos un hoyo por abajo, por que el director no nos dejaba comprarle helados y papitas a la señora de enfrente. Pues yo me recargue en una maya como esas, en el centro, en el lugar donde estaban demoliendo la ferretería, enseguida de los pollos rostizados. Pasaba mucha gente, nunca voy a olvidar la cara de un señor que llevaba un pantalón blanco, algo sucio y una camiseta gris, también usaba una gorra azul marino, de las que son feas y que tienen hoyitos. El señor tenía como unos cincuenta y tantos pero su cara estaba muy macabra, cuando lo vi, vino a mi mente la imagen del tipo depravado que sale en prision break, el que abusaba de los mas jovencitos y también la cara de hannibal lecter, por eso me impresionó, aunque el señor no se parecía a ninguno de los dos.
Frente a mi había muchos puestesitos, todos con techos de hule negro, y yo estaba solo esperando a mi amiga, derrepente entre todo el montonal de gente que pasaba la miré, venía con ese caminar despreocupado y desenfadado, me vió y sonrió, luego se acomodó el cabello con la mano izquierda, apenas y podía verla, en verdad la banqueta estaba atiborrada de personas, luego cuando volteé de nuevo vi que mi amiga se tropezó, pero entre tanta gente ni se notaba, no me reí, eso lo recuerdo bien.
Por fin llegó y nos saludamos como siemprede pronto se escucharon unos fuerte motores, la gente empezaba a caminar en sentido contrario al nuestro todos pasaban corriendo, nos acercamos a la esquina para ver que pasaba y de pronto toda la calle se empezó a llenar de soldados, estaban por doquier, se aproximaban unos tanques, disparaban como locos sin importar nada, en ese momento corrimos hacía atras, los saldados disparaban a todo cuanto se cruzaba en su camino, y a mi amga le tocó una de esas balas y cayó al piso, junto al hombre que tanto impacto me había causado, el señor estaba muy herido, y yo no hallaba que hacer, eran demasiadas personas a mi alrededor, unas heridas y otras no. Vi que unos saltaron la maya de protección que había y se refugiaron ahí, yo me quedé al lado de mi amigay de el señor, mientras tomé unos guantes, gorros y calcetas del puesto, en ese momento vi pasar a unos soldados y me dispararon, me tiré al piso y me fingí muerta, sólo me hirieron en el brazo, a Francisca en el estómago, y el señor estaba casi acribillado. Le di las cosas a Francisca en cuanto noté que ya no había nadie, ella primero trato de auxiliar al señor, pero estaba muy mal así que sólo lo intentó, presionó su propia herida con un gorro, y no habló.
Unos soldados pasaron por la otra acera observando todo, y esperando que no hubiese nadie vivo. Esperé por un momento muy corto y cuando vi que iban lejos traté de meter a Francisca a la demolición, una niña me ayudó y una señora, ellas safaron la maya de abajo y levantaron el hule negro, entonces pude llevar a mi amiga adentro. Ese momento fué uno de los mas sorprendentes de mi vida, conocí el desconcierto y la desolación, conocí también el miedo y la incertidumbre, observe la parte mas humana de algunas personas, vi por primera vez el rostro de la humildad.
No pudimos hacer nada por el señor, ya había muerto desangrado.
Fueron cinco horas las que permanecimos en aquel "refugio" , cinco horas de angustia y pesantes, cinco horas de silencio y, a pesar de ese silencio, las personas nunca me habían dicho tanto.