jueves, 22 de abril de 2010

Tiempo para redactar

Desde hace poco tiempo que ha surgido en mi, de nuevo, la necesidad por escribir, la necesidad de plasmar en papel esta etapa de mi vida, cuando me recuerdo en la plaza frente al palacio, o en esa esquina que es mi lugar favorito; en el centro de la ciudad donde solían vender plaguicidas, junto a la dulcería y enfrente de la joyería , cuando me recuerdo en esos lugares describiendo e inventando historias de las personas a mi alrededor, me hace saber que he sido feliz, que he sido feliz con un lápiz y papel.

Quizás no soy muy buena escribiendo, tampoco pretendo ser el Pablo Neruda de México, pero si puedo decir que me gusta escribir, que me encanta ir por la calle observando gente e imaginando como es su personalidad, generalmente les invento una, después les invento una vida, y luego sin querer, surge una historia, todas esas personas que pasan a mi alrededor, haciendo las cosas que usualmente hacen, sin saber que alguien como yo las observa, todas esas personas que ni siquiera saben de mi existencia, son parte de la mía, parte de un lugar en mis pensamientos, incluso parte de mi inpiración, y más aún son parte de una de las cosas que más amo hacer en la vida, que tal vez no se pueda llamar escribir, así que yo le diré redactar, son parte de mis redacciones, por que apesar de todo, no es algo que surge de la nada, es algo que surge del conjunto de expresiones, movimientos y el entorno, de la forma de caminar, el tono de voz y de lo que sostengan en sus manos e incluso de lo que estén comiendo, de las personas por que se se hacen acompañar y el lugar al que se dirijan, todo esto es lo que me hace comenzar a redactar, no sólo lo que veo en ese instante, si no, todo lo que podría ocurrir en el futuro próximo, todas las cosas que podrían pasar después de que alguién ha escapado de mi vista.

Justo ayer pensaba ir a la plaza, y luego a mi lugar favorito, para comenzar una nueva redacción, pero en vez de eso, vi a mi amiga Francisca, adquirí mi nuevo módem y mi nuevo número de teléfono, comí unas gorditas doña tota, y también me comí la nieve de Francisca...