domingo, 23 de diciembre de 2012

Sociedad sin valores

Estaba recordando como es que toda la educación que recibimos, siempre existen las clases, de ética y valores, ética y desarrollo profesional. sociedad y valores, en esas clases, de 50 minutos, desde la primaria nos enseñan que debemos mantener ciertos comportamientos sociales, de debemos de pertenecer a grupos, que debemos colaborar como equipos, que la comunidad es la base funcional de una sociedad bien adaptada y tolerante. Cuando empiezas a escrutar el verdadero comportamiento de las personas, empiezas a darte cuenta que es todo lo contrario, que esas clases en las escuelas son a las que menos atención se les presta, las que menos créditos educativos valen,  que los maestros mismos desvirtúan sus propias clases, regalando las calificaciones máximas aprobatorias a más del 90 % del alumnado, ¿cuántas personas conoces que hallan reprobado alguna de estas materias? yo a muy pocas, quizás una o dos, ¿cuántas personas conoces que pongan en práctica lo "aprendido" en estas clases? respondería que igual a muy pocas, si a caso una o dos aplican estos "conocimientos adquiridos" de la manera más pura, pero lo hacen, no por que lo aprendieron en la escuela, si no por que lo aprendieron en la escuela de la familia. Hoy muchos de nosotros correspondemos a una generación que estará por crear nuevas familias, es nuestro deber educar en valores, en ética, en moral, dejemos esa educación que quizás no recibimos, inclinemos la balanza hacia una nueva generación que habrá de crecer y desarrollarse en un ámbito social diferente.

Muchas veces pienso en como "la sociedad está podrida" pero, cuando observas el trasfondo de todo, no está podrida, por que si la sociedad está podrida, entonces todos estamos podridos, necesitamos una campaña de rescate social, gente en las calles trabajando para el beneficio de otros que nada tienen que ver con su sangre, personas preocupadas por la educación de otros que nada tienen que ver con sus genes, personas que vivan y respiren lo que verdaderamente vale y es una comunidad.

Tal vez no podemos hacer mucho, pero eso poco que se inicie puede empezar a generar otro poco, y otro poco, y generar cadenas comunitarias de ayuda entre vecinos, hasta llegar a ese punto central donde ya no se necesitará la presencia de los iniciadores, por que dejarán los cimientos fortalecidos del trabajo en comunidad, quedará la educación en sociedad y valores que tanto nos hace falta como humanos, cimentado y plasmado un proyecto procurando el beneficio de todos por igual. Yo continuaré soñando con el día en el que la sociedad abra los ojos, el día en el que la sociedad despierte de su letargo incansable para procurar su bien, para exigir sus derechos para vivir dignamente y mientras siga soñando continuaré buscando el camino para lograr ese objetivo, que no es mi sueño, es el sueño de una sociedad que todavía no sabe que puede soñar.