domingo, 14 de junio de 2009

Así murió el pez (otra parte)

(...)Caminó al baño descalza, con la bata blanca de seda que era su favorita... se enjuago la cara, de nuevo miró su rostro desconcertadamente, asustada, temerosa, pero al mismo tiempo aliviada, era una sensación que le llenaba el cuerpo, la contrariedad de las emociones le hacían un nudo en el estómago y una extraña sensación que se le expandía hasta las puntas de los dedos de las manos y de los pies, podía sentir hasta las mas mínima piedrecilla sobre el piso de madera y que cubría toda la habitación, sentía en sus plantas cada fibra de la alfombra frente al mueble del baño, camino sigilosamente, lenta pero firme, salió del cuarto y bajo a la mitad de las escaleras, y se quedo ahí sólo mirando alrededor, sin mover un musculo...


(...)Era inaudito, al parecer no todo era ficción, y empezaba a tornarse en realidad. El pasamanos de las escaleras estaba ensangrentado y no se imaginaba por que, el miedo le invadía, era una angustia feroz, podía sentir como cada latido de su corazón hacia estruendo en su interior , sentía como todo su cuerpo exaltado y temeroso palpitaba al compás de su corazón, era una sensación intensa y desgastante, cada vez le era más difícil respirar, cada vez le era más difícil moverse, las piernas empezaban a temblarle, le pesaban demasiado, no podía moverse, el corazón palpitaba con mas fuerza, podía sentir cualquier vibración sobre el piso y era pesada como una roca, cualquier intento por desplazarse era infructuoso, se encontraba totalmente desconcertada, la aceleración de su ritmo cardíaco iba en aumento, esta vez era casi imposible respirar, el aire le faltaba, la piel empezaba a erizarse, desde las puntas de los dedos hasta el ultimo rincón de su cuerpo, de pronto, empezó a ahogarse, cada vez más, era imposible intentar tomar una bocanada de aire, por mas que lo intentaba, no lo conseguía, abría la boca e intentaba tomar algo de aire, apenas y musitaba algo inentendible, al momento que llevo su mano derecha al pecho, aruñando y rasgando por un poco de aire, así permaneció por varios segundos, minutos, la bata blanca de seda que llevaba en el momento empezaba a ensangrentarse, los rasguños que hacia a su pecho eran más intensos uno tras otro, la piel quedaba dentro de sus uñas, su cuello y su pecho estaban ahora rasguñados, pareciera que un animal feroz la hubiese atacado, de pronto cayó al piso...


(...) Empezó a rodar por las escaleras frente a ella, y llegó al final, no se movía y no tenía fuerza, casi desmayada, se alcanzaba a percibir el débil latido de su corazón y un ruidito extraño se producía al llevar un poco de aire a sus pulmones, sólo un poco, apenas y podía seguir con su vida sin saberlo, sus ojos estaban abiertos y con un punto fijo a la nada, sólo abiertos sin sentido. Ella deseaba estar muerta, deseaba que todo terminara, que terminara sólo así y nada más, pero no ocurrió, no ahora, la ineluctable muerte se negaba a presentarse ante ella y tomar su vida, ineludible sin duda alguna, sin embargo, la muerte le era negada cuando más la deseaba, igual que le había sido negada antes la posibilidad de moverse, igual que le fue negado respirar cuando lo necesitaba...

Sin photoshop

Estaba terminado de editar mi tesis, cuando me encontré en el computador una carpeta que decía "others", no recordaba que había ahí, así que accedí a ella, y me encontré con una serie de fotografías que aún no estaban editadas co photoshop, a continuación se presentan

Ésta es la carpeta:


Un día X en la uni




Trabajos en el laboratorio:



Ésta es una foto que le tomé de sorpresa a Rossina, por eso la cara de susto, ademas la caché con las manos en la caja, aquí también sale Crhistian cuando tenía bigote de samurai



Ad y HA sintetizando compuestos..





Brenda... a un lado está Manuel y mis mascotitas Panchita y Joaquina (las arañas)