
Si existe una unidad arbitrariamente calculada y designada, es el tiempo. Desde corta edad he estado obsesionada con esta unidad de medida, siento que hace falta algo, existe algo aún no descubierto en torno al tiempo, que es tan obvio que nadie se percata de que está ahí, a la vista de todos, esperando por el ojo indagante y calculador que lo haga salir a la luz. Siempre he tenido la sensación de que es algo simple y contemporáneo, pero, no se puede hablar de contemporaneidad si nos referimos al tiempo.
Cada día es tan igual al anterior y por completo diferente al mismo tiempo, por ello el tiempo no existe, sólo la vida existe, y la vida nunca termina. Se trata de sólo ciclos repetitivos através de la vida, no del tiempo, el tiempo no es una línea, ni una unidad, ni un circulo, ni un cuadrado, ni nada, es sólo aquello que inventamos para medir la vida, que es incalculable, por que la vida nunca termina.
La vida nunca termina, es como la materia, siempre ha existido, cambia de forma, tamaño, peso, color, sabor, olor, sólo cambia, se mueve de un lado a otro y luego regresa, se marcha, da un viaje por el mundo y regresa de donde ha venido, para repertir los ciclos a los que ha sido condenada a pertenecer, por que la vida nunca termina, está en constante movimiento.
Por que hemos de medir a la vida en minutos, horas, años, lustros, sexsenios, decenios, docenios y demás, la respuesta no es tan buena, pero es la que yo tengo, simplemente por que somos ignorantes de la verdad, por que no hemos evolucionado lo suficiente, y no tenemos el conocimiento necesario para medirla en emociones, sensaciones, reacciones, contracciones y hasta canciones, no podemos, estamos cerrados a la verdad, no podemos, estamos detinados a la ignorancia de nuestra propia especie, ignorancia determinada y asignada por nosotros mismos.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario