La vida es corta para quién la ha sabido disfrutar, pero muy larga y tediosa, para quienes no han sabido encontrar su fin enla vida. Desde que era muy chica supe que había algo que me apasionaba, algo que no todos compartían conmigo, pero era algo en lo que me podía llevar horas, una tarde completa y para mí apenas serían unos cuantos segundos, era el dibujo, luego el darle color y sombra, luego el indagar en todos los minúsculos detalles que nadie notaba, pero que a mi vista era enormes. Pasó el tiemmpo, aprendí a hacer otras cosas, y de pronto, estaba sumergida en la escritura, luego supe también que esa sería otra de mis pasiones, y empezé a escribir, un cuento tras otro, una historia , y luego otro, nunca terminé ninguna, sin embargo aún las conservo en mi memoria, con el más fino detalle, como el mismo minuto en que lo imaginé.
Después, llegó la ciencia, la investigación, se que mi inspiración no fue la más poética; una película, un filme me ayudó a descubrir que la ciencia estaba hecha para mí, y desde entonces, con 10 años a lo mucho, me dije - "yo quiero ser viróloga" - y es algo que conservé como mío por mucho tiempo, pues, no sabía si el término "viróloga" era correcto, ni siquiera sabía como era un virus, luego transcurrieron los años, y yo seguía con mi dedo en el reglón, las cosas tenían que ser así, era la meta que me había puesto, y aún estaba lejana, tenía que alcanzarla, y de pronto tenía 18 años, estaba en la universidad, estudiando lo que es ese momento para mí, era sólo el primer paso, por que mi meta, no habría de acabar ahí. Justo entonces, llegó la inspiración de nuevo, los poemas empezaron a surgir en esperas de autobuces, en plazas, en centrales camioneras, y la espera, era nada, incluso hubo ocasiones en las que pensé, "ojalá que tarde un poco más el camión". Nunca me ha importado ser impuntual, por que soy impuntual a mi manera, nunca me ha importando no ser cumplida, por que cumplo con las cosas que realmente valen la pena, para mí, quizás en ocasiones para otros.
En esas muchas esperas, observé al mundo, al mundo, al que estaba rodeandome, un pequeño mundo, y debo admitir que en incontadas ocasiones lloré, al ver al niño limpiando parabrisas, al ver a la persona discapacitada subir al autobus para vender estampitas de la virgen de Guadalupe, al ver através del vidrio de mi ventana aquel señor de edad avanzada vender aguas frescas en una esquina, y al mismo tiempo me dió rabia, rabia de ver aquel hombre jóven conduciendo un auto, girar en la esquina casi atropellando a aquella mujer con dos niños a su cargo.
Así, por etapas, todos vámos decubriendo para lo que somos buenos, un día, de esos en los que iba tarde a la escuela, me subí al autobus, y me senté enseguida de un muchacho, que también iba a la escuela, sin más demora nos pusismos a conversar, en un principio yo estaba algo indesisa, pensé que sería una de esas pláticas sin ninguna dirección, y que en algún momento diría algo estúpido como "que tal el clima", pero no de pronto estaba conversando con alguien muy inteligente que me hablaba de la enagenación de las masas hacía un Dios, luego en la acalorada discusión se me ocurrió decir que "todos en la vida nacimos para cumplir un propósito" y no podía ocultarlo, es una de mis filosofías de vida, por que para que más estamos aquí, tenemos que estar por algo, esto no puede ser sólo nacer y morir, debe existir algo intermedio, y este hombre me contestó - tú crees que alguien que nace en un pueblo, y que crece y hace el mismo trabajo que hizo su padre y su abuelo, y que cría a sus hijos para que sigan el mismo camino, y que nunca hizo nada en su vida, sólo trabajar para comer, ¿tiene algún propósito en la vida?, me quedé callada por unos segundos pensando que decir, y sólo se me ocurrió pensar que su propósito puede ser tener un hijo que hará algo importante, y esa es su misión, luego el me dijo que era un propósito mediodre, y que además yo era una egolatra por pensar que nací para cumplir un propósito en la vida. Por fortuna la acalorada discusión terminó justo en cuando estaba apunto de bajarme del autobús, si una discusión que fue de menos a más, pasando por creencias religiosas, políticas, y culminando con el existencialismo en una hora.
Todos tenemos derecho a creer en algo, y yo creo que nacimos para cumplir un propósito, yo aún no se cual es el mío, pero estoy completamente segura de que no moriré sin antes haber cumplido con él, y no soy egolatra, bueno avaces, soy sólo una persona común que gusta de ver estrellas, reirse y disfrutar.
DEP. CARLOS MOSIVÁIS y JOSÉ SARAMAGO quienes encontraron su própósito en la vida através de la escritura, poniendo de manifiesto su inconformidad con el rumbo de sigue el mundo.
"Si la literatura pudiera cambiar el mundo, ya lo habría hecho" J. SARAMAGO
Si algún día puedo escribir algo tan coherente, compacto y astuto como uno de sus enunciados, prómeto que no lo guardaré para mí
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