domingo, 13 de noviembre de 2011

La busqueda

Al parecer la historias nunca terminan, nunca son diferentes, sólo cambian el nombre de los protagonistas y queda exactamente el mismo final, empieza en donde debe empezar dos personas desconocidas tratando de conocerse, y termina en lo mismo, dos personas que se conocieron, continúan conociéndose y enamorándose, no importa como, cuando, quienes eran, obtienen el final merecido, pero alguien ha escrito de algún final no bueno, que no termine con dos personas enamoradas siendo felices? no, eso no existe, si así fuera, no sería una historia, y la verdad es que, la felicidad, no existe, tal como la conocemos a través de cuentos, historias, son una falacia, existen pequeños momentos, a lo que yo llamo flachazos del atisbo de la felicidad, es lo más cercano a la felicidad que conocerás en toda tu vida, si dura más de unos minutos, es por que eres realmente afortunado.

Yo lo he vivido, muchas veces he sentido como flachazos intermitentes de felicidad llenan espacios en mi estómago, espacios impensados en mi pecho, pero nunca duran demasiado, a penas y estoy terminando de contar mi felicidad, cuando es ensuciada y revocada de mi, apenas y esbozo un sonrisa honesta, la felicidad se ha ido. Es definitivamente el camino más interminable que recorrerás en tu vida, es lo que más deseas, es lo que realmente anhelas, jamás lo obtendrás como tal.

Algunas satisfacciones, ahí estarán, enojos discusiones, gritos, malos entendidos, lágrimas falsas, y sinceras, gritos de desesperación, de razón, de impotencia y de imposición, muchos de estos tendrás, recordarás fragmentos de situaciones basados en gritos y discusiones por doquier, pero lo que realmente apreciarás con el paso del tiempo, serán esos pequeños pero inexorables flachazos de felicidad que has venido a buscar. Esos, son como estrellas fugaces, apenas los disfrutas unos segundos, y no vuelven más, te alimentas del recuerdo, y de saber que existen, y el saber que tuviste el privilegio de estar presente cuando uno de ellos se presentó. Añoras que vuelva a ocurrir, siempre crees que volverán pronto, pero nunca sabes, nunca sabrás cuando puede llegar otro, de igual o menor magnitud, sólo esperas que aparezca antes de que mueras, de que sea flagrante, indulgente, perpetuo, en el fondo, sabes que no será así.

¿Qué es pues? No lo sé, ¿Cómo será? tampoco lo sé. Y en verdad que estamos cercenados de saber, pues no sabemos nada, historia natural y artificial, fechas, especies, nombres, personas, ¿quienes?, ¿cuando? y ¿para qué? pero en verdad que no sabemos de quienes hablamos, en verdad que no sabemos ni quienes somos, ni por que sentimos lo que sentimos, por que deseamos, lo que deseamos, y tantas veces deseamos lo que bien sabemos jamás habremos de tener. Somos francamente seres tan sencillos e inmutables que rayamos en lo intrincado y engorroso, somos pues sólo nosotros, tratando de alcanzar aquella utopía para siempre, que existe claro y a quién le he conocido tan escurridiza y banal, que apenas he disfrutado su presencia, cuando ya ha retomado el camino de sus lares.

Soy yo quien dice, que puede decir muchas cosas, y pensar todo lo contrario, soy yo quien avisa, que puede ser totalmente diferente de lo que se ve y que en realidad nunca se ha ido, pero yo no soy nadie para convencer a nadie, sólo soy yo, remembrando mis pensamientos sobre la almohada.

Es al parecer, a mi juicio y mi saber, escurridiza y banal, insípida y fútil, para quedarse por siglos, es sólo algo intangible, pero trascendente, efímera, falaz, ¡impostora!, que hace creer que es para siempre, que hace pensar que el día que llega jamás se irá de tu lado...

¡Falaz e impostora!
¡hipócrita!

¿A cuántos más habrás engañado con tu presencia fugaz?
Es sólo la historia que se repite, una vez, y otra seguida de una nueva, sin interés redituable, tú no ganas nada, yo sólo pierdo un poco la perspectiva, luego la enderezo para no volver a caer nunca más, o por lo menos, para intentar atracarte con más fuerza si es que llegas a volver en un tortuoso flachazo como un inescrutable destello fugaz, quisiera acerarte a mi lado para siempre, pero tú, falaz e impostora me haces probar de tu sabiduría de ancestro para marcharte luego y regresar en mil siglos, y en muchas vidas podré saber de ti, y volveré a actuar sin mesura ni cordura, volveré a querer aferrarme a ti como raíz de cedro, y tu volverás a mentir, y escabullirte de entre mis pensamientos.

¡Falaz e impostora!
¡hipócrita!

¿Porqué no puedes quedarte? no lo sé, nunca lo sabre, pero seguiré en la espera de tu arribo, y te amaré cuando aparezcas, y volveré a odiarte cuando te marches, para emprender tu búsqueda nuevamente... y la historia se repetirá en cuantas historias sean necesarias, y todas las vidas que tenga que vivir, intentaré cada vez afianzarte con más fuerza que antes, aunque dentro de mi sabré el predecible final, la esperanza quedaré perpetua en mi memoria, de que existes, de que algún día volverás, aunque sea en forma de un flachazo intermitente que nunca termina de aterrizar.

Mentirosa, que me haces creer que has llegado para permanecer, y escapas a la menor provocación, escapas furtiva y no regresas más, hasta que de nuevo logre encontrarle a usted otra vez, seguiré buscando, seguiré esperando...


sábado, 16 de julio de 2011

HOY NO ME SIENTO FELIZ

Después de ver un alarmante video acerca del maltrato que sufren los animales, antes de ser sacrificados y vendidos por partes, recordé por que quería ser vegetariana, por que lo fui algunos años, y me hizo recordar por que intenté probarlo de nuevo. En pleno siglo XXI, en verdad es una desgracia que existan personas sin escrúpulos que se atrevan a cometer tremenda cantidad de actos bandálicos con animales totalmente indefensos, encerrarlos en jaulas metálicas de por vida, decapitarlos, ahorcarlos, degollarlos, maltratarlos, golpearlos y mutilarlos sin ninguna compasión, sin ninguna anestésia, sin ningún sentimientos de infelicidad, con tal crueldad que pareciera lo disfrutaran, y es que con el simple hecho de ver el video no me siento feliz de haber cenado un sushi con trozos de camaron y queso.

Hoy no me siento feliz con el progreso de nuestra sociedad, que cada vez parece alejarse más de los principios y de la moral, una sociedad que parece perdida e inmersa en el capitalismo, donde dinero llama dinero, donde la superficialidad se encuentra más superficial que nunca, donde la belleza cuenta más que la inteligencia, donde el poder y la corrupción triunfan sobre la moral y la ética. Yo no quiero ser así, no me quiero sumergir en este mundo de inmundicias y vanalidades, no quiero ser parte de un mal cimentado sistema de crueldad y bandalismo.

"La grandeza de una nación y su progreso moral pueden ser juzgados por la manera en que ellos tratan a sus animales. Yo siento que el progreso espiritual requiere que en algún momento dejemos de matar a nuestras criaturas hermanas para la satisfacción de nuestros deseos corporales" Mahatma Gandhi.

Y nada más que agregar a estas sabias palabras, yo creo que una nación crece en medida que la educación llegue a la infancia, de una sociedad con buenos cimientos se obtienen buenos resultados, hay que educar para crecer como personas de bien, hay que retomar los valores y principios que hemos dejado empolvarse a través de los años, cada generación parece degenerarse año a año, pareciera que el conocimiento, la sabiduría, la moral y los principios estuviera en un proceso de degradación irreversible en el tiempo y espacio. Pareciera quizás que el objetivo principal de la humanidad fuese ser bello y poderoso, y no el motivo por el cual realmente estamos aquí, para ser felices, y hacer felices a quienes están en nuestro entorno

La sociedad se encuentra en un proceso de desintergración y especulación, de escaza acción, escasos principios y valores, somos más pasivos de lo que pensamos al permitir que esta desintegración gradual de la sociedad siga ocurriendo. Nuestro objetivo debiera ser procurar el bienestar de los demás, sólo así obtendremos el bienestar propio. Como ha dicho Einstein "procura no convertirte en un hombre de éxito, si no en un hombre de valor" el éxito tiene su fin tras algunas temporadas, el valor perdura por generaciones.

Para forjar una sociedad íntegra, se requieren diversos ingredientes que logren ser homogéneos.

sábado, 25 de junio de 2011

Viejitos...

Esto es algo que escribí hace algún tiempo... pero me gustó hoy que lo leí, así que lo comparto con el mundo. Ya no corro más atravesando calles, ahora me maquillo cada vez que salgo, sigo sin usar faldas ni tacones.

Porque Dios me hizo mujer


Cada mañana despertar

Y saber que tienes que lucir bien,

Que hay muchas otras en el mundo

Invirtiendo tiempo en cómo se ven


Despertar en ocasiones

Con el tiempo justo para la ducha,

Tomar un ropaje cualquiera, con el cabello alborotado y destilando agua,

Salir corriendo para llegar a tiempo a la cita


Porque Dios me hizo mujer,

Sabiendo mi escaso interés en peinarme

Y mi poco esmero al maquillarme,

Para estar en casa o salir a la escuela en un día cualquiera


Porque Dios me hizo mujer,

Fuerte y algo masculina,

Cuando siempre he querido ser

Delicada y femenina


Cuando corro atravesando calles,

Con el cabello enmarañado,

Cuando como sin mesura, ni atención alrededor,

Pienso que hay otras luciendo siempre hermosas, glamurosas y radiantes.


Se me hizo mujer por un motivo,

No para ser un molde intacto,

Ni para ser un maniquí bien vestido,

Se me hizo mujer, dejémoslo al destino.


Porque Dios me hizo mujer, y en ocasiones quiero ser,

Cumplir con lo que se dice debes ser, vestirme bien

Usar zapatos altos y vestidos,

Maquillarme a más no poder.


Porque Dios me hizo mujer, y como no puedo ir contra de Él,

Como mujer debo ascender

Perder el tiempo en menesteres para mí no relevantes

Maquillaje, ropa y excelentes modales.


Y en ocasiones quiero ser

Así como plantea la sociedad, llenar el molde perfecto

Y otras muchas quiero ser

Así, como Dios me da a entender.

jueves, 7 de abril de 2011

Plan perfecto




Estaba a punto de renunciar, estaba por tirar todo a la basura sin más, quería irme, escapar, era como una cárcel, pero al mismo tiempo mi único refugio en el universo, ese punto constante que me hacía ser yo, esa única alternativa que me enclaustraba y me liberaba al mismo tiempo, ese lugar me producía los sentimientos más polarizados que existen. Me encontraba en el límite, pero no podía cruzarle, estaba apunto de abandonar la salida y escapar, pero yo mismo no me lo permitía, quería gritar, pero los años de labor me había secado la lengua, la garganta, y las entrañas, no podía silbar, no podía cantar, no podía, no quería, me tragaba las palabras como si fuesen el más exquisito aperitivo matutino.

Aveces despertaba con profundos deseos de muerte, salía de casa y deseaba ser arrollado por un auto a toda velocidad y que mis víceras quedaran esparcidas por el pavimento, me imaginaba como una manada de perros ferales acudían hambrientos al lugar del estropicio, y devoraban sin reparo todo mi contenido abdominal, podía escuchar el crujido producido al mordisquear las costillas, rebanando sin orden cada hueso, era una manada grande, oculta detrás del bosquecito en el centro del parque, corrían sin remedio, comían sin respirar, los más pequeños se enfocaron en mi rostro desdentado por el choque, y raspaban con sus patitas mis mejillas, lamían y mordían mis labios, rasgaban la piel y obtenían los fluidos que deseaban, rasgaban y mordían, comían sin masticar su alimento, lo hacían a toda prisa antes de que otro auto sobrepasara mis restos. Cuando un carro se aproximaba se limitaba a rodear los restos del cuerpo, y pasaba a la velocidad máxima permitida, los perros se escondían entre los arbustos, para salir de nuevo y seguir degustando su platillo. De pronto observaba mi cuerpo desentrañado, desollado, con las cuencas de los ojos vacías, partido en dos, con poca carne sobre los huesos, con arapos desgarrados cubriendo mi sexo, rodeado de una pestilencia insuperable, con tres perros medianos rumiando los huesos de mis piernas, a unos pocos metros de distancia, esa imagen atroz me producía placer y satisfacción, sería la única forma con la cual podría terminar el suplicio. Despertaba de mi breve sueño de unos cuantos segundos, y volvía a los menesteres de mi labor, seguía el resto del día sin recordar siquiera una imagen de esa película de terror en mi mente.

Terminaba mi turno, sacaba los pendientes, y anotaba lo que debía hacer a primera hora del día siguiente, terminaba deseando no volver al día siguiente, salía y seguía a pie pensando en una variada cantidad de posibilidades, como podría morir de la forma más digna, y que las personas lo olvidaran de inmediato, mi muerte con los perros devorando mis entrañas, sonaba como algo que se recuerda por décadas -mira, en esta calle se murió el señor, el que atropellaron y luego los perros lo mordieron y comieron, no dejaron ni siquiera los huesos, pobre hombre, que muerte tan fatal- dirían las personas curiosas al transitar cerca del lugar del accidente, así que empece a planear mi muerte, que no debía ser un suicidio, debía ser una muerte fortuita y cotidiana, sin testigos, sin posibles culpables, sin carta suicida, sin nada de indicara que no habría sido un accidente. -Debió ser un accidente, de eso no hay duda- esa es la frase que quería se escuchara al encuentro de mi cadáver, lástima que no estaría ahí para corroborarlo.

Así inicié el plan mortífero más que perfecto jamás ideado, no había que levantar sospechas, así que terminé el día como cualquier otro, volví a casa, no sin antes pasar a la panadería aledaña para adquirir un bollo con cubierta de chocolate y relleno de pasas, adornado con una hermosa envoltura roja brillante. Pero mi felicidad era evidente, el niño del mostrador empacó mi pan en una bolsa de papel, y me sonrió al darme el cambio, me sorprendió demasiado, por que mi carácter serio y huraño alejaba a los niños generalmente, así que debió haber visto ese brillo perpetuo en mis ojos que nunca antes había dejado que sobrepasara mi pupila. Nos echamos una mirada por un segundo, me dio mi mercancía al mismo tiempo que esbozó una sonrisita pícara, no contesté con el mismo afán, cogí la bolsa, y me volví de espalda sin dar las gracias tomé las monedas del cambio con la mano izquierda y las coloqué en mi bolsillo, no tenía tiempo para intimar con un chiquillo alegre y vivaz, como prometía ser este.

jueves, 24 de febrero de 2011

Un poco de mi infancia

Aprendí a hablar a los 9 meses según cuenta mi madre, podía pronunciar todas las palabras con claridad, pero jamás avisaba que quería hacer del baño. Aprendí artes plásticas a los 3 años, mis padres se asombraban de la perfección con la que representaba la figura humana en plastilina color verde y color roja, mi maestra Norma del kinder nunca me regañaba cuando cogía todo el bote son plastilina y me la quedaba para mi, no compartía con nadie, ella sabía en el fondo que yo le daría buen uso. Igual me dejaba calzarme los únicos zapatos de tacón que había en el cuarto, y que los sacara del aula para jugar en el recreo. Mi madre siempre dice que el día que llevó a mi hermana Iris a su primer día de kinder, mi maestra Norma brincó de alegría en su asiento, y dijo "¡Polet que bueno que volviste!" sin embargo no era yo aquella niña, mi madre tuvo que explicar que yo y estaba en segundo año de primaria, y que no volvería al kinder nunca más, y que llevaba a mi hermana Iris, por que ella si estaba en edad de estar ahí.

Aprendí a leer a los 4 años por obra de mi padre, es por eso quizás que leo más de lo que escribo. Para los 5 años ya estaba en la primaria, conocía todas las letras del alfabeto y los sonidos producidos al unir unas con otras, me fallaba un poco el manuscrito, por eso mi maestra Malú me hacía llenar repetidas planas de paletas, bolitas, palitos, espirales, y cuanta cosa saliera de su mente para así agilizarme la mano. Aprendí a dibujar mucho antes de lo que aprendí a escribir, mi primer retrato hecho a lápiz número 2, fue de mi hermana, mi primer modelo fue ella, mi primera inspiración y mi primera ocurrencia. Dibujaba bien para mi edad, me temo que nunca avancé más en aquello que tomaba tantas tarde de mi infancia. Para los 9 años ya había leído 3 libros completos y de los gordos, uno de fábulas y leyendas que rogué a mi madre me comprara con uno de esos vendedores que pasan por tu casa para echar la propaganda, e intentar vender alguno de los productos que llevan en los lomos encorbados por el peso y sudorosos por el calor. Otro uno que tenia mi maestra Vicki de quinto de primaria. Cada vez que terminab el trabajo iba y lo revisaba, y me daba una escapadita a la repisita con libros varios, para tomar "las aventuras de Tom Sawyer", luego "el principito", había algunos con cuentos cortos que no me llamaban mucho la atención, pero si leí algún que otro cuentito de unas dos o tres hojas de extensión.

Nunca tuve una infancia muy agradable, nunca supe por que, a los demás niños gustaban de sacarme pleito, y decirme cosas, no tuve nunca muchos amigos, de hecho sólo tenia dos, Manuel y Ricardo; el primero está casado, el segundo reprobó cuarto de primaria y no supe nunca más de él. luego me quedé sola por un rato, no tenía ese "mejor amigo" que se consigue a esa edad, las niñas no me hablaban mucho, tampoco sabia el motivo, no me incluían en los juegos de deporte, quizás por que estaba muy flaca y no lucía del todo atlética. Era la última que elegían para el voley ball, el futibeis, basket ball, pero siempre fui líder estratega en las corretiadas, policias y ladrones, el tiburón, me autonombraba lider y nadie emitía represalia ante ello.


Era la primera en la que los maestros pensaban para pasar a decir los honores a la bandera, o la que escogían para la escolta, aunque sólo salí una vez, eso de la escolta no era para mi que siempre llegaba tarde. Tomé clases de ortografía, sólo para estar en el club de lectura, estaba como en cuarto de primaria, la maestra era una jóven como de unos 23 años a lo mucho, era flaca, alta y delgada, usaba aparatos en los dientes y siempre olía a fresas, su cabello era rizado y largo, siempre lo medio recogía con una peineta negra, nunca usaba bolsa para sus libros, sólo usaba una para sus cosas personales. Llevaba los libros en brazos. Era la primera persona que conocía en mi vida que le gustaba leer, que había estudiado para leer, que enseñaba sólo por que se le daba la gana hacerlo, no recibía ningún peso por darnos clases, pero todos los martes y jueves a las 4 de la tarde ella estaba en la entrada de la escuela esperando que se juntaran todos los chamacos que fueran posibles, para luego ir a pedir las llaves de alguna aula desocupada al director de la tarde, el director de la mañana, mi director, fungía como maestro por las tardes en la misma escuela, la cual llevaba nombres diferentes en cada turno. En ocasiones no había aulas, y nos enseñaba los secretos de la buena escritura bajo un arbolón cerca de la entrada, donde había una mesita y sillas desoldadas que sacaban y dejaban abandonadas por ahí, esa era nuestra aula entonces.

Siempre fui más bien solitaria y sin amigos, sobretodo en los últimos dos años de primaria, cuando las diferencias entre hombres y mujeres comenzaron a ser marcadas, y Manuel me dejó para jugar al fútbol y demostrar su hombría. Mientras yo, veía de lejos como todas las grandes jugaban voley ball en el patio principal. Esas niñas de doce o trece, dos más ya con quince años cumplidos, y sus cuerpos desarrollados, tenían senos y cuerpos agrandados, se llevaban con algunos maestros y podían sostener pláticas con los profesores de sexto año, se creían las grandes y adultas, yo las observaba con atención, desde la puerta cercana a la dirección, con mi vestido de mezclilla, calcetas azul marino y una blusa blanca debajo del refajo. Con una coleta de lado, el cabello rizado y alborotado como hasta estos días. Aveces las observaba con odio, por que eran tan diferentes a mi,la verdad nunca supe bien por que, pero me caían mal, lo que sí sabía muy en el fondo es que nuestros destinos serían totalmente diferentes, a mis escasos 10 años de vida ya había decidido mi destino. Tenía que ser igual que esa mujer que salvaba a un pueblo entero de la devastación total, una película inspiró mi camino, quizás por eso me gusta tanto el cine, y la ciencia ficción.

Nunca tuve muchos amigos, nunca fui bonita, nunca fui la alta ni la chaparra, nunca la más inteligente, nunca la rica ni la pobre, no fui la que llevaba la papelería completa a la escuela, ni la de asistencia perfecta, más bien faltaba seguido cuando no se me daba la gana ir a la escuela, nunca fui la que llega temprano, pero si la que llega tarde a la clase de las 7 de la mañana, o de plano no llega, siempre mantuve un perfil bajo, sin embargo de alguna manera me hice notar, mis comentarios en clase eran acertados, aveces cómicos, era lo único que le quedaba una lúgubre criatura como yo. Mi infancia no fue la más feliz en el contexto contemporáneo, no tuve nada fuera de lo ordinario, no salia mucho a jugar a la calle, de hecho no hay nada que recuerde que sea realmente feliz y digno de recordar, y a pesar de todo, recuerdo vívidamente cientos de pasaje triviales y aburridos, como si hubieren ocurrido ayer.


lunes, 21 de febrero de 2011

Clara

... y aquel día soñé que había perdido por completo la capacidad de amar, el poder de enamorarme, que hasta ese momento habia conocido sólo con aquel cáilido hombre, que con el tiempo, fuí olvidando, poco a poco y sin darme cuenta, todo aquel drama era un borroso recuerdo en el espacio de mi memoria, y una luz brillante, enternecedora, triste y dolorosa resguardada aún en un profundo compartimento dentro mi ser, en el estómago podría ser, donde sentía como todo se unia y me hacía pasar un mal rato. Recuerdos no gratos recorrian mi cabeza y mi cuerpo, un hormigueo, unos piquetes en las plantas de los pies y las palmas de las manos, eso era por lo que pasaba cuando venían a mí todas aquellas emociones.


Desperté de un salto, temerosa de él, temerosa del mundo, era un combinación de sensaciones muy controvertidas, tenia ese gusto que se libera y explota dentro de sí, al decir alguna mentira, o al robar algún objeto sin testigos habladores y sin ser detenido por la autoridad, al mismo tiempo, el miedo que se siente de ser descubierto, mejor dicho; todo estaba opacado por el miedo, tenia miedo de volver a sentirme indefensa ante aquellos ojos café claros, más bien casi ocre, amarillosos y perpetuos, con una mirada adulta pero afable, con una profundidad intensa y al mismo tiempo indecifrable, podía pasar una tarde entera tratando de adivinar sus más secretos pensamientos, sin lograr pista alguna de lo que acontecía en su ser, hermoso, incorrupto por el tiempo, con su piel lisa y bronceada por efecto del sol del medio día, casi celestial, casi perfecto, no era de este mundo, y este mundo no merecía tanta perfección en un sólo cuerpo, yo no merecía tanta perfección a mi lado, pero lo deseaba, lo deseaba más que a nada en el mundo, más que al dinero, más que a mi profesión, más que al agua y más que cualquier alimento, era lo único en lo que podía pensar día y noche, en él y en tratar de adivinar sus secretos, sus pensamientos, sus idelaes, y todo lo que aconteciere en torno suyo. Ese era el momento, y ese era justo el sentimiento, estaba enamorada, estaba enamorada del ser más perfecto sobre el universo entero.


Sin darme cuenta, todo pasó rápido y ligero. Este cúmulo de sensaciones que crecía dentro de mi vientre día con día, no hacía más que crecer, y tomar razones para sí, mi cabeza no hacía más, sólo justificarlo, no tenía razón ni sentido para pensar en nada más, ocupaba todo mi tiempo, mis fuerzas, todas mis células cerebrales trabajando en conjunción tratando de decifrar cada detalle de su vida, de sus gustos, de su olor. En ocasiones pensaba ¿a qué sabría su piel si le diera un mordisco?, el sabor, era un sabor a ciruela salada, la piel sobre su cuello, el sabor de sus labios, era como un coco tierno, un sabor suave pero perdurable, húmedo y sabroso. Fui adivinado desde ese día todos los posibles sabores de su cuerpo, hasta el de los lugares indiscretos.



Aquel día y en aquel sueño, soñé también que sólo había una persona en este mundo, de todos esos miles de millones de humanos, sólo existía uno de entre millones que entendía mis más bizarras ideas, y las compartía, soñé entonces que pensábamos al mismo tiempo, las mismas trivialidades. Que sueño romántico aquel del que no quería despertar. Estaba ida en el limbo de los sueños, extasiada de imaginarte a mi lado por la eternidad, esa palabra que suena como mucho tiempo y es infinita, esa palabra única que describe justo lo que sentí en ese momento, era eterno...



Abrumada reparé en tus ojos, eras tú, esa única persona de entre miles eras tú con tus ojos color ocre y tu piel con sabor a ciruela salada, y con ese aroma a hombre, a fuerza y tenacidad, con tus suaves y delineados labios, rojos como las cerezas en almíbar que tanto gozabas degustar. Vino a mi el primer recuerdo de tus bellos ojos penetrando en mi alma, claros y sublimes, y tu esplendorosa voz, espetando las más perfectas palabras jamás unidas, y yo, que en ese entonces no sabía lo que sería, escuchándote interesada, y asintiendo con la cabeza, prestando atención a la historia mostrada, y tratando de dar mi más certero comentario, estudiando al mismo tiempo tu comportamiento y pensando un sin fin de cosas que nada tenían que ver con el momento. Me di cuenta que existió aquel instante del primer acercamiento, donde nuestras manos se rozaron en el camino a la bebida, cosa trivial y ordinaria, la recuerdo y atesoro en mi entendimiento. Luego la vida pasó, y sin darme cuenta mi suerte estaba echada, habría se sufrir por ti, y en ese momento me daba por enterada...



Después de aquellos cinco años, todo se fue acabando, primero el distanciamiento, luego los intereses se polarizaron, tu en tus cosas y yo en lo que hasta el momento llamaría las mías. Así como todo inició, sin darme cuenta, así mismo advertí el fin del martirio, y me asusté, y no había nada, no existía sentimiento alguno en mis entrañas, en mi vientre, en mi ser. Tenía un temor inmenso, y esa vocecita chillona en mi cabeza que me decía, que esta había sido mi ultima oportunidad. Sentí desconfianza de mi, recelo de mi extrema prudencia, me sentí culpable por haber ocultado lo que no debía, violentos pensares acobardaban mi ente, medrosa y timorata, no sabía que hacer, tenía miedo de no volver a encontrar unos ojos color ocre que me hicieran amar hasta el infinito.

miércoles, 26 de enero de 2011

2011 NO CAPITAL LETTERS

2011--> nuevos planes, mismas metas

mis metas de este año:

--- titularme
--- ganar un kg de peso
--- volver a dibujar
--- volver a escribir
--- volver a concentrarme
--- volver a hacer ejercicio
--- volver a escucharme internamente
--- volver a ser vegetariana
--- recuperar la confianza
--- creer en mis capacidades
--- recuperar mi autoestima
--- no volver a dejar proyectos inconclusos por mucho tiempo

martes, 28 de diciembre de 2010

El primer recuerdo nunca se olvida

...Necesitaba un poco de tiempo, sólo tiempo y nada más. Caminó por el extenso pasillo, lo atravesó por completo en menos de un minuto, y se percató de que ya no había nada más, era todo, era el fin del pasillo, ya no había nada más para él en aquella casa.

Echó un vistazo atrás y observó aquellos viejos ventanales a lo largo del pasillo, desnudos y transparentes, como todos esos años, con esas hermosas vistas pulidas, de madera fina, de esa madera de no se carcome con el tiempo, de esa madera que apesar del polvo sigue lustrosa, que apesar de los años sigue con ese olor a tiempo, con ese olor a cedro.

Observó hasta el más pequeño detalle de ese pasillo, a él siempre le había encantado la forma como los rayos de sol vespertinos formaban un triángulo, y como las partículas de polvo suspendidas en el aire hacían su jugueteo, le encantaba ver el polvo en el aire, amaba ver el triángulo que se formaba con el ángulo de la luz atravesando el vitral y el piso de madera, le encataba pisar esa baldosa suelta que provocaba el pronunciado chillido, una y otra vez, pisaba esa baldosa de ida y de vuelta, agachaba un poco su mano izquierda para alcanzar el rayo penetrante de la mañana, y la derecha por las tardes con el mismo fin, pero esto ya no pasaría más.

Las maletas ya estaban listas, en el vestíbulo al final del pasillo, todo estaba preparado, él estaba listo para partir, con la cabeza llena de ideas, y más aún llena de recuerdos, sus primeros recuerdos de siempre, estaban tras aquellas paredes, sus primeros recuerdo de éxito y fracaso, de odio y amor, sus recuerdos más privados, sus recuerdos de egoísmo y perverción, todo lo dejaba atrás, intentando redimir la culpa que lo agazapaba, tratando de dejarlo todo en aquel lugar de pecado, ocultando al mundo todo lo que ahí había acontecido, y que se llevaba sólo con él y nadie más, que se guardaba sólo para él y nadie más. después del último y largo vistazo, respiró muy profundo, respiró tan hondo como pudo y contuvo el aire por unos segundos, luego expelió todo de un jalón, cerró sus ojos por unos tres segundo, agachó la cabeza un instante después, y recordó, trato de recordar aquel primer recuerdo en su memoria cuando niño, lo más antiguo dentro de su necia cabeza eran él de unos 3 años, y su mamá, el de pie sobre la cama de su mamá, preguntando algo, no recordaba la exacta conversación, sólo recordaba como su madre le ayudaba a poner los pantaloncitos, él con el cabello a medio secar, la nariz roja, y aquel suetercito a rayas, azul, gris rojo y blanco, con sus pequeñas manos apoyadas sobre los hombros de su aún jovial madre, intentando acertar el pie en el agujero del pantalón. Era el primer recuerdo que existía en su memoria, él y su madre, devota como toda la vida, entregada como siempre a su amado hijo.

Por más que intento, no pudo concretar su recuerdo, era un recuerdo, uno como esas películas viejas sin sonido, sólo la imágen, no sonido y no letras, el mismo cuadro que se repetía una y otra vez, muy en el fondo él sabía la pregunta que hacía a su madre en ese momento. Con la cabeza inclinada, sus pulmones llenos de aire y sus ojos cerrados terminó su remembranza, y esbozó una sonrisa, mucitó un gemido nasal, abrió sus ojos para terminar de ver aquel pasillo, guardando para sí un último recuerdo.

Llenó sus ojos con aquella hermosa vista de los vitrales y el piso de madera, llenó sus pulmones con el penetrante olor a cedro, levantó la cabeza y con una pequeña sonrisa en su rostro, soltó el aire comprimido en sus pulmones, dió una vuelta, tomó las valijas del vetíbulo y se marchó. Seguro y confiado, ahora ya nada podría detenerlo, almacenar ese último recuerdo era lo único que haría falta para la retirada...

viernes, 10 de diciembre de 2010

Dios me diste una habilidad que aún no aprendo a explotar. Guíame por el buen camino

jueves, 2 de diciembre de 2010

Invierno es ya

Para marcela, pareciera que aún es junio, que el sofocante calor de verano, aún evapora cada líquido en su cuerpo, pareciera pues que el invierno se ha alejado, como si fuese inalcanzable. Y se han quedado las botas altas en el armario, tras ese cerrojo de metal, se han quedado ahí los abrigos y chaquetas, todo bajo llave, impenetrable, todo se ha quedado fuera del alzance.

Marcela triste, sombría como nunca antes, ha decidido insistir, pese que aún es verano en su cuerpo, agregando que aún el frio no causa escalofríos, insiste en abrir el cruel cerrojo que la mantiene a raya, sin avanzar de lugar, sin moverse un centímetro, ni siquiera a un lado o al otro. Marcela en la raya, se muere por avanzar, pero ecuánime y relajada, decide esperar, sabe que la llave en sus manos pronto estará, sabe lo que hay detrás de la puerta, sólo es cosa de ultimar detalles, sólo es cosa de tomar el ritmo del invierno creciente bajo sus pies.

Silencio y tranquila, sabe que la paciencia es crucial, decide esperar un poco, para sin el menor aviso comenzar a actuar, camina despacio, pues conoce el camino, se mueve sigilosa, pues no quiere hacer mucho ruido. Camina en la dirección correcta, a pasos cortos pero seguros, silencio y sigue avanzando, sin hacer nada de ruido, cada paso se ve mas firme que el anterior, de pronto con los ojos cerrados, determinación y reacción, cada paso es verdadero, cada paso la acerca más a la llave, que busca con tanto celo.

Sin reparar en detalle, ella toma la llave, está justo en su mano, está justo donde debe estar, algo sinuoso el camino, pero que a buen ver, ha sabido aprovechar, silenciosa, cautelosa, ha sabido protagonizar la búsqueda de tan anhelada reliquia. En mejores manos no podría estar, ahora el retorno a la puerta, más delicado, no podría ser, cada paso es primordial, el abrir esa puerta es el destino final. Cautelosa, cada vez más firme y complacida se decide acercar, poco a poco, paso a paso, casi en el cerrojo la llave está. Cada segundo es de temer, la llave deseada podría no ser. Marcela se acerca, la llave dentro del cerrojo está, gira su mano en sentido de las manecillas del reloj. Metal con metal, que ruido espantoso, de pronto un click, bota el cerrojo.

La puerta lista, abierta ya está, el sonido de las oxidadas visagras le hacen recordar, el invierno pasado, que cruel de aguantar. Un frio glacial recorre su piel, pero Marcela está lista para el invierno encarar. No más junio, ni verano, el invierno anhelado ha de comenzar.

Se calza sus botas, se llena de abrigos. el verdadero invierno la espera en el llano, que aún no la a azotado con su fuerza brutal. Depués del cerrojo, habrá otro obstáculo aún más cruel que debe parar. Por ahora ella está tranquila, pero sabe que la tormenta viene, cual feroz tigre agazapado, la espera tras la reja, no la dejara escapar, por eso botas y abrigos ella debe calzar.

lunes, 15 de noviembre de 2010

COCHINADAS, con mayúscula

Creo que hace años no escribo cosas de mi vida, como tengo un trabajo, y he trabajado mucho, bueno, ultimamente no tanto, he abandonado por completo mi trabajo de tesis, por falta de tiempo, tengo los domingos libres, aunque aveces ni eso. Hoy fue mi día libre y rescaté una línea de resultados que no encontraba, en una carpeta malnombrada "COCHINADAS", y sí con mayúscula. Hoy conversé con mi madre mis planes de irme a México, la ciudad. Gracias a Dios fue una plática centrada, cordial, y por primera vez sin gritos, en ocasiones gritamos menos, y otras demás, pero esta vez fue sin un sólo grito ni escandalo por el tema, todo fue una completa conversación de adultos civilizados.

Desde mi cumpleaños ya me he autoconsiderado como un adulto también he notado que desde que tengo este nuevo trabajo tengo más relación con personas mayores, algo que antes me era muy poco fácil llevar, claro que todo ocurrió por que es parte de mi trabajo, entretener a los pacientes mientras reciben su ultrasonido, mientras esperan su cita, y en ocasiones sólo buscan a alguien con quien conversar y hablar de cualquier cosa.

Y es que, somos tan solitarios, vivimos en un mundo que nos hace ser solitarios, nadie quiere escuchar a nadie, todos quieren ser escuchados, y son muy pocas las personas dispuestas a escuchar sin reproche, yo me incluyo, incluso antes de mi trabajo me gustaba mucho escuchar a los demás, pero debo admitir algo, mientras alguien me ha contado cosas importantes yo he estado pensando en cosas triviales, y otras tantas "¡ay! ¿Cuanto le faltará?" muchas veces me he aburrido, y muuuuuuuchas otras más he aburrido a muchas personas, nunca paro de hablar de mi misma, soy tar egocéntrica egoista, en ocasiones sólo me importo yo. soy uno de esos gusanos en el bote de basura podrida.

No soy una perra, sólo aveces, soy una hembra mala pero sensible como Teresa. Existen algunas ocasiones que quisiera tener poderes telepáticos y saber lo que las personas están pensado de mí, del entorno, o de cualquier cosa, por que somos muchos los que hablamos, pero pocos los que decimos la verdad, no digo que siempre diga la verdad, y sobre todo estos últimos días, soy un fiasco total, miento a diestra y siniestra, al norte y al sur, miento en todo cuando y cuanto tenga que, así es mi trabajo, odio que me esté empezando a gustar.

Tengo muchisimas ganas de describir todo, pero al final del día me gana el cansancio y la flojera, hoy no, por que fue mi día libre. GRACIAS REVOLUCIÓN MEXICANA, y gracias gobierno inteligentemente-perezoso que trasladó los días feriados a siempre lunes.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Tiempo



Si existe una unidad arbitrariamente calculada y designada, es el tiempo. Desde corta edad he estado obsesionada con esta unidad de medida, siento que hace falta algo, existe algo aún no descubierto en torno al tiempo, que es tan obvio que nadie se percata de que está ahí, a la vista de todos, esperando por el ojo indagante y calculador que lo haga salir a la luz. Siempre he tenido la sensación de que es algo simple y contemporáneo, pero, no se puede hablar de contemporaneidad si nos referimos al tiempo.


Cada día es tan igual al anterior y por completo diferente al mismo tiempo, por ello el tiempo no existe, sólo la vida existe, y la vida nunca termina. Se trata de sólo ciclos repetitivos através de la vida, no del tiempo, el tiempo no es una línea, ni una unidad, ni un circulo, ni un cuadrado, ni nada, es sólo aquello que inventamos para medir la vida, que es incalculable, por que la vida nunca termina.


La vida nunca termina, es como la materia, siempre ha existido, cambia de forma, tamaño, peso, color, sabor, olor, sólo cambia, se mueve de un lado a otro y luego regresa, se marcha, da un viaje por el mundo y regresa de donde ha venido, para repertir los ciclos a los que ha sido condenada a pertenecer, por que la vida nunca termina, está en constante movimiento.


Por que hemos de medir a la vida en minutos, horas, años, lustros, sexsenios, decenios, docenios y demás, la respuesta no es tan buena, pero es la que yo tengo, simplemente por que somos ignorantes de la verdad, por que no hemos evolucionado lo suficiente, y no tenemos el conocimiento necesario para medirla en emociones, sensaciones, reacciones, contracciones y hasta canciones, no podemos, estamos cerrados a la verdad, no podemos, estamos detinados a la ignorancia de nuestra propia especie, ignorancia determinada y asignada por nosotros mismos.

martes, 14 de septiembre de 2010

.-.

Quiero comprar una camara profesional, espero pagar pronto todas mis deudas para hacerlo, existen tantas buenas tomas en el mundo y de las que he sido testigo, pero que no he podido congelarlas en el tiempo...

miércoles, 23 de junio de 2010

un propósito

La vida es corta para quién la ha sabido disfrutar, pero muy larga y tediosa, para quienes no han sabido encontrar su fin enla vida. Desde que era muy chica supe que había algo que me apasionaba, algo que no todos compartían conmigo, pero era algo en lo que me podía llevar horas, una tarde completa y para mí apenas serían unos cuantos segundos, era el dibujo, luego el darle color y sombra, luego el indagar en todos los minúsculos detalles que nadie notaba, pero que a mi vista era enormes. Pasó el tiemmpo, aprendí a hacer otras cosas, y de pronto, estaba sumergida en la escritura, luego supe también que esa sería otra de mis pasiones, y empezé a escribir, un cuento tras otro, una historia , y luego otro, nunca terminé ninguna, sin embargo aún las conservo en mi memoria, con el más fino detalle, como el mismo minuto en que lo imaginé.


Después, llegó la ciencia, la investigación, se que mi inspiración no fue la más poética; una película, un filme me ayudó a descubrir que la ciencia estaba hecha para mí, y desde entonces, con 10 años a lo mucho, me dije - "yo quiero ser viróloga" - y es algo que conservé como mío por mucho tiempo, pues, no sabía si el término "viróloga" era correcto, ni siquiera sabía como era un virus, luego transcurrieron los años, y yo seguía con mi dedo en el reglón, las cosas tenían que ser así, era la meta que me había puesto, y aún estaba lejana, tenía que alcanzarla, y de pronto tenía 18 años, estaba en la universidad, estudiando lo que es ese momento para mí, era sólo el primer paso, por que mi meta, no habría de acabar ahí. Justo entonces, llegó la inspiración de nuevo, los poemas empezaron a surgir en esperas de autobuces, en plazas, en centrales camioneras, y la espera, era nada, incluso hubo ocasiones en las que pensé, "ojalá que tarde un poco más el camión". Nunca me ha importado ser impuntual, por que soy impuntual a mi manera, nunca me ha importando no ser cumplida, por que cumplo con las cosas que realmente valen la pena, para mí, quizás en ocasiones para otros.


En esas muchas esperas, observé al mundo, al mundo, al que estaba rodeandome, un pequeño mundo, y debo admitir que en incontadas ocasiones lloré, al ver al niño limpiando parabrisas, al ver a la persona discapacitada subir al autobus para vender estampitas de la virgen de Guadalupe, al ver através del vidrio de mi ventana aquel señor de edad avanzada vender aguas frescas en una esquina, y al mismo tiempo me dió rabia, rabia de ver aquel hombre jóven conduciendo un auto, girar en la esquina casi atropellando a aquella mujer con dos niños a su cargo.


Así, por etapas, todos vámos decubriendo para lo que somos buenos, un día, de esos en los que iba tarde a la escuela, me subí al autobus, y me senté enseguida de un muchacho, que también iba a la escuela, sin más demora nos pusismos a conversar, en un principio yo estaba algo indesisa, pensé que sería una de esas pláticas sin ninguna dirección, y que en algún momento diría algo estúpido como "que tal el clima", pero no de pronto estaba conversando con alguien muy inteligente que me hablaba de la enagenación de las masas hacía un Dios, luego en la acalorada discusión se me ocurrió decir que "todos en la vida nacimos para cumplir un propósito" y no podía ocultarlo, es una de mis filosofías de vida, por que para que más estamos aquí, tenemos que estar por algo, esto no puede ser sólo nacer y morir, debe existir algo intermedio, y este hombre me contestó - tú crees que alguien que nace en un pueblo, y que crece y hace el mismo trabajo que hizo su padre y su abuelo, y que cría a sus hijos para que sigan el mismo camino, y que nunca hizo nada en su vida, sólo trabajar para comer, ¿tiene algún propósito en la vida?, me quedé callada por unos segundos pensando que decir, y sólo se me ocurrió pensar que su propósito puede ser tener un hijo que hará algo importante, y esa es su misión, luego el me dijo que era un propósito mediodre, y que además yo era una egolatra por pensar que nací para cumplir un propósito en la vida. Por fortuna la acalorada discusión terminó justo en cuando estaba apunto de bajarme del autobús, si una discusión que fue de menos a más, pasando por creencias religiosas, políticas, y culminando con el existencialismo en una hora.


Todos tenemos derecho a creer en algo, y yo creo que nacimos para cumplir un propósito, yo aún no se cual es el mío, pero estoy completamente segura de que no moriré sin antes haber cumplido con él, y no soy egolatra, bueno avaces, soy sólo una persona común que gusta de ver estrellas, reirse y disfrutar.




DEP. CARLOS MOSIVÁIS y JOSÉ SARAMAGO quienes encontraron su própósito en la vida através de la escritura, poniendo de manifiesto su inconformidad con el rumbo de sigue el mundo.

"Si la literatura pudiera cambiar el mundo, ya lo habría hecho" J. SARAMAGO

Si algún día puedo escribir algo tan coherente, compacto y astuto como uno de sus enunciados, prómeto que no lo guardaré para mí

miércoles, 12 de mayo de 2010

Sabores + Colores


Me gusta ir caminando, sólo caminando por ahí, a pesar de que la caminata no es mi deporte favorito, de cuando en cuando disfruto de una buena caminada a solas, y no es en sí el hecho de caminar lo que me pone eufórica, si no la inmensa cantidad de pensamientos que abarrotan mi cerebro, quien empieza a hacer conexiones a mil por hora, claro, comparadas con la cantidad de conexiones que hacía Einstein al descifrar la teoría de la relatividad especial, lo mío no asciende a mas de unos 100 billones de conexiones.

Y ¿Qué es lo que pienso? De todo un poco, lo que más me gusta imaginar es el futuro, me sitúo en el lugar donde esté en ese momento, y empiezo a imaginar futuros alternos, pienso en todas las opciones que tengo, y que me son factibles llevar a cabo, y después empiezo a imaginar todas las demás opciones que pueden derivarse de las acciones pasadas, y continúo imaginando, de pronto un enorme árbol de posibilidades con extensos ramilletes de acciones yace en mi cerebro, y de ahí se desbordan más y más posibilidades y esto no tiene fin, de pronto y sin reparar en nada, abandono el gigantesco árbol con inmensos ramilletes y dejo que el destino guíe mi camino.


Consigo un buen asiento, como debe de ser, cierro los ojos, y dejo mi mente en blanco, cuesta mucho trabajo hacer esto, valla que es un esfuerzo, pero lo intento, luego pequeños pensamientos empiezan a escabullirse al salón en blanco de mi mente, y empiezan a colorear todo otra vez, y empiezo a eliminarlos uno a uno, hasta conseguir una habitación en blanco de nuevo, pero es una pequeña guerra que no termina nunca, cada vez que los colores son expulsados, regresan con ahínco, con un fervor incontrolable, luego empiezan escaparse a nuevas habitaciones, que no tenía planeado utilizar, y ahí estoy yo, corriendo como loca detrás de todos esos colores obstinados, algunos tienen mis formas favoritas, cilindros abotijados, unos con texturas como de malvaviscos color amarillo, ¡ah! Con un olor a amarillo impresionante, otros son de color verde, pero tienen ese olor a color azul muy característico, ¡no!, no el que es como menta combinado con pasta dental, si no el que es como caramelo de yerba buena con miel.

Existen otros con textura de goma de mascar color rojo, de más dos metros de largo, tienen piernas largas de un metro y medio, son delgadas como espagueti, obvio, con el olor a frambuesa y moras, pero el sabor a fresa ácida combinada con kiwi y ciruela, demasiado delicioso, se me derrite la boca de sólo imaginar el sabor. Esta es otra de mis pasiones, imaginar los sabores de distintos colores, combinar colores y luego imaginar su sabor.

sábado, 24 de abril de 2010

¿Quién creen que soy?

Recientemente he recibido comentarios que sugieren cierto tipo de desviación sexual, de hecho ni siquiera eso, se me plantea como un ser asexual si deseos de ningún tipo de progenie.


YO: A me acuerdo cuando me gustaba %&$&$, jajaja que loca estaba..
AIMEE: O.o -- x.X QUE!! Np.. nunca me imaginé que fueras de las que les gusta alguien.!
YO: O.o
AIMEE: es enserio nunca me lo imaginé, hay no!! nunca pensé eso de tí. enserio que no nunca lo pensé. ¿Enserio te gustaba?, no lo puedo creer, hay no!! enserio que JAMÁS pensé que fueras de las que les gusta gente..! NO.! no.! enserio.. ¡Ay.! Np.. enserio?? nunca me lo imaginé. Nunca me imaginé eso de ti
YO: X_X pues si...


Mi Pregunta es ¿Qué demonios pensaba? que era un ente asexual que algún día se reprodiciría por fisión binaria!!

PD.: Si, si soy de las que les gusta alguien..

jueves, 22 de abril de 2010

Tiempo para redactar

Desde hace poco tiempo que ha surgido en mi, de nuevo, la necesidad por escribir, la necesidad de plasmar en papel esta etapa de mi vida, cuando me recuerdo en la plaza frente al palacio, o en esa esquina que es mi lugar favorito; en el centro de la ciudad donde solían vender plaguicidas, junto a la dulcería y enfrente de la joyería , cuando me recuerdo en esos lugares describiendo e inventando historias de las personas a mi alrededor, me hace saber que he sido feliz, que he sido feliz con un lápiz y papel.

Quizás no soy muy buena escribiendo, tampoco pretendo ser el Pablo Neruda de México, pero si puedo decir que me gusta escribir, que me encanta ir por la calle observando gente e imaginando como es su personalidad, generalmente les invento una, después les invento una vida, y luego sin querer, surge una historia, todas esas personas que pasan a mi alrededor, haciendo las cosas que usualmente hacen, sin saber que alguien como yo las observa, todas esas personas que ni siquiera saben de mi existencia, son parte de la mía, parte de un lugar en mis pensamientos, incluso parte de mi inpiración, y más aún son parte de una de las cosas que más amo hacer en la vida, que tal vez no se pueda llamar escribir, así que yo le diré redactar, son parte de mis redacciones, por que apesar de todo, no es algo que surge de la nada, es algo que surge del conjunto de expresiones, movimientos y el entorno, de la forma de caminar, el tono de voz y de lo que sostengan en sus manos e incluso de lo que estén comiendo, de las personas por que se se hacen acompañar y el lugar al que se dirijan, todo esto es lo que me hace comenzar a redactar, no sólo lo que veo en ese instante, si no, todo lo que podría ocurrir en el futuro próximo, todas las cosas que podrían pasar después de que alguién ha escapado de mi vista.

Justo ayer pensaba ir a la plaza, y luego a mi lugar favorito, para comenzar una nueva redacción, pero en vez de eso, vi a mi amiga Francisca, adquirí mi nuevo módem y mi nuevo número de teléfono, comí unas gorditas doña tota, y también me comí la nieve de Francisca...

viernes, 26 de marzo de 2010

Claudia

(...) dentro de la descripción de una chica normal, ahì es justamente donde puedo situarme, no hay nada de extraordinario, sólo los fugaces pensamientos que en ocasiones aborrotan mis ancias de ser alguien, donde todo lo que existe es efímero. Que puedo escribir, que puedo contar, amo el olor de la neblina en el ocaso, me encanta el olor a madera vieja que emana de mi armario, cuando niña, me escabullía al cuarto de la abuela, me internaba en su closet y permanecía embriagada por largo tiempo con el aroma de sus ropas antiguas, a medio usar, me gustaba estar descalza dentro del armario, por eso siempre me quitaba los zapatos antes de introducirme. Caminaba dos o tres vueltas de un lado al otro, esos dos metros de largo me parecían kilómetros, y los segundos que transcurrian eran más bien horas. A la abuela no le agradaba que nadie urgara en sus cosas, era como profanar sus recuerdos, para mí, era como desafiar a un dictador. en ocasiones escuchaba el bastón golpear el piso, y el arrastre de las pantunflas sobre la madera, y cada vez más cerca, así que me quedaba quieta, el corazón casi se me salía del pecho, y no podría haber abierto los ojos más grandes que en esas ocasiones, trataba de respirar despacio, y profundo para que no me escuchara, y poco a poco el palpitar acelerado iba desmereciendo, cerraba los ojos, con la esperanza de que el closet no fuese abierto, y que la abuela no mirase mis zapatillas fuera de él. Esperaba unos minutos, sabía que el subir las escaleras la dejaba agotada, así que sólo esperaba a escuchar un gemido, que me indicaba que ya había caido en sueño. Abría la puerta despacio, lo más despacio que se podía, sin embargo, el chillido de las visagras oxidadas me delataba en ocasiones, sumia el estómago para caber por el espacio más reducido posible, tomaba mis zapatos y le daba la vuelta ala cama para salir, por fortuna, Patricia nunca dejaba la puerta de su cuarto cerrada, y podía escapar con libertad.(...)

(...)y pronto el esconderme en el armario se volvería infantil, y el desafío que representaba muy poca cosa, así que inicié la búsqueda de nuevas emociones (...)

12 cosas de mí

1.- Me gusta el color rosa
2.- Soy limpiomaniaca
3.- Colecciono caracoles
4.- Me gustaría aprender belleza
5.- Amo la alta costura
6.- En mi otra vida quiero ser modelo
7.- Me gusta cocinar, aunque no se hacer nada
8.- Mi postre favorito es cualquier cosa con chocolate
9.- Me encanta mi panza
10.- Peso 50 kg.
11.- No me gusta caminar
12.- AMO conversar con Ale, Fran y Pablo